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Una tarde de verano
Mi relato comienza en una tarde de verano del año pasado.
Como es sabido ocurren las cosa menos pensadas en el momento más inoportuno, y en mi caso es en una boda, y con el amigo de toda la vida de la familia.
Yo tengo treinta y cinco años, y recuerdo que Eduardo nunca me había llamado la atención, es una persona con buena planta y que no aparenta sus sesenta años largos. Pero como es sabido, la alegría de las bodas, nos hizo que las miradas se cruzasen varias veces en la comida, una de ellas hizo que mi cuerpo se me estremeciera y eso hizo que a partir de aquel momento le empezara mirarle de otra forma, cada vez más especial.
Ocurrió lo que tenia que ocurrir, nos encontramos en los servicios. Yo no pude reprimir una mirada insidiosa a su paquete, él esbozó una leve sonrisa y dio pie a una oleadas de miradas a nuestros órganos. Tras esto empezaron con unos leves toqueteos de los servicios como es consabido y para quedar posteriormente fuera.
Tras llegar a mi casa con mi nuevo ligue" Eduardo " y tras cerrar la puerta ocurrió el encuentro de mi vida, nunca me habían hecho sentir en la cama esas sensaciones, que me hacen sentir el centro del mundo tras aquello sea repetido casi todos los días.
Bueno es mi actual pareja con el compromiso de por vida por ambas partes él es mi osote, cariñoso, amable atento a las necesidades que tenga y sobre todo el amante perfecto, que es capaz derretirte de puro placer hasta en él ultimo poro de mi cuerpo hoy somos parejas y fuera del armario, que revuelo se armo por parte de ambas parejas, pero nos ha dado igual, ahora mismo mientras escribo este relato me esta mirando con esos ojos profundos y de mirada dulce, esbozando esa leve sonrisa quizás un poco maliciosa.
Bueno me parece que os tengo que dejar, me parece que hay faena, bueno de me parece nada que ya ha empezado.
Bueno hasta luego
Lucaaaaassss....oooouuuuuuiiii.
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