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Viaje de placer
Desde mi ciudad hice un viaje de seis horas hacia una que esta sobre la cordillera de los Andes sudamericanos, limita con Chile.
Cuando subo al bus, me toca de compañero de viaje un señor de edad que calcule cerca de los setenta, con algunos kilos de mas, pelado y el poco pelo que le quedaba era color ceniza, al poco tiempo de salir comenzamos a hablar, íbamos en el ultimo asiento de dos, yo del lado del pasillo, el se levanto para ir al baño y yo aproveche para servir dos café, cuando el volvió se lo alcance, me agradeció y me dijo que yo era muy amable, no es nada le dije, lo mire a los ojos y le dije que el me gustaba mucho, no se sorprendió, al contrario me dijo tu también y aprovechando la oscuridad me puso su mano sobre mi pierna, busco entre ellas mi bulto, estaba duro y grande, me dijo estoy muy caliente y yo asentí.
Al rato paramos para cenar y aprovechamos para ir al baño, una vez dentro del mismo nos dimos un beso de lengua enorme, cerramos por dentro y me chupo la polla, con mucha calidad y esmero, me saco un montón de leche, yo lo pajee un poco y sentí su verga chiquita y cabezona, muy pero muy caliente, se la chupe un ratito solamente porque el bus ya partía, ya acomodados en el asiento, notamos que habían bajado varios pasajeros que viajaban cerca nuestro, me dije, mejor mas intimidad, puse una campera sobre sus piernas y empece a manosear su chota, sus huevos grandes y peludos estaban muy buenos, pele su pene y su cabeza rosada y brillante salto hacia mi, me incline sobre su vientre abultado y me la metí en la boca, saboree lentamente ese manjar, parecía miel, él disfrutaba como una bestia, trague su pene pequeño y chupe una rato, me dijo me voy, me voy y soltó su leche dentro de mi boca, muy sabrosa , le bese los huevos y después le levante el boxer y se abrocho los pantalones, nos dormimos y al despertarnos en destino le pregunte donde se alojaría, me dijo en casa de una hermana acá en la ciudad, le di el teléfono de mi hotel y le dije que si quería me llamara, nos despedimos y lo vi partir, estaba lindo ese señor muy lindo, caminaba lento, despacio pero con paso firme.
Dos días mas tarde me llama al hotel, pasamos una noche de mil maravillas, pero esa historia se las contare en otra ocasión.
ALFREDO
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